
El millor homenatge a Benazir Bhutto, exprimera ministra del Pakistan i candidata pel Partit Popular del seu país, símbol de la democràcia i la llibertat, és mantenir latent el seu missatge i seguir intentant fer-lo realitat, sobretot pel bé del seu poble. Doncs posem-nos en marxa! A continuació us transcric l’article de Bhutto que es va publicar a LA VANGUARDIA el 14 de novembre passat: Las democracias occidentales deben actuar El 3 de noviembre del 2007 será recordado como el día más negro de la historia de Pakistán. Seamos claros: Pakistán es una dictadura militar. El pasado sábado, el general Pervez Musharraf abandonó cualquier pretensión de querer emprender un proceso de transición hacia la democracia y llevó a cabo lo que constituye en la práctica un nuevo golpe extraconstitucional. Con ello, ha puesto en peligro la viabilidad de Pakistán en tanto que Estado independiente. También ha planteado a las fuerzas democráticas una dura alternativa: asentir a la brutalidad de la dictadura o tomar las calles y mostrar al mundo la verdadera posición del pueblo pakistaní. También ha planteado al mundo democrático -y, en especial, a Occidente- una pregunta. ¿Respaldará su retórica democrática con una acción concreta o retrocederá una vez más ante el farol del general Musharraf? En mi opinión, el partido gobernante del general Musharraf había comprendido que saldría derrotado en cualquier elección democrática y, junto con sus aliados en el seno de los servicios de inteligencia, se las ha ingeniado para suspender la Constitución y postergar de modo indefinido los comicios. De modo muy conveniente, el intento de asesinato que sufrí el mes pasado y que causó la muerte de al menos 140 personas se ha utilizado como justificación interrumpir un proceso democrático gracias al cual mi partido habría barrido con toda probabilidad en las elecciones legislativas. Quizá esto explique por qué el gobierno se niega a permitir que el FBI y Scotland Yard colaboren en la investigación forense del atentado. Mientras escribo, se están produciendo manifestaciones en todo el país. La policía ha detenido sin presentar acusaciones a miembros de partidos opositores, abogados, jueces, defensores de los derechos humanos y periodistas. La prensa se ve muy limitada. Se cree que el presidente del Tribunal Supremo y muchos otros jueces se encuentran bajo arresto domiciliario. Estados Unidos, Gran Bretaña y gran parte de Occidente siempre han dicho lo adecuado acerca de la democracia en Pakistán y otras partes del mundo. Recuerdo las palabras del presidente Bush en su segundo discurso inaugural: "Cuantos viven en una tiranía deben saber una cosa: EE.UU. no hará caso omiso de vuestra opresión ni excusará a vuestros opresores. Cuando os levantéis en favor de vuestra libertad, estaremos con vosotros". Sólo Estados Unidos ha dado al gobierno de Musharraf más de 700 millones de euros en ayuda desde el 2001. No sabemos exactamente dónde ni cómo se ha gastado ese dinero, pero está claro que no ha logrado la derrota de los talibanes ni de Al Qaeda, ni la captura de Osama bin Laden, ni la desarticulación del tráfico de opio. Lo que sí está claro es que no ha logrado mejorar la calidad de vida de los niños y las familias de Pakistán. EE.UU. puede promover la democracia -la única manera de contener de verdad el extremismo y el terrorismo- diciéndole al general Musharraf que no acepta la ley marcial y que espera que celebre unas elecciones libres, transparentes, imparciales y supervisadas internacionalmente en el plazo de 60 días bajo la dirección de una comisión electoral reconstituida. Así, Musharraf debería enfrentarse a la siguiente alternativa: democracia o dictadura con aislamiento. Si bien el mundo debe realizar su parte para enfrentarse a la tiranía, la responsabilidad principal recae en manos del pueblo de Pakistán. Corresponde a los pakistaníes decirle al general Musharraf que la ley marcial no puede mantenerse. Los pakistaníes son, en su abrumadora mayoría, moderados; espero que se unan en una coalición regida por la moderación para marginar a los dictadores y a los extremistas, para restaurar la hegemonía civil en la presidencia y para cerrar las madrazas políticas, las escuelas islámicas que almacenan armas y predican la violencia. Enfrentarse a una dictadura militar es peligroso, pero más peligroso aún es no hacerlo. Ha llegado el momento de que las democracias occidentales nos muestren con sus acciones, y no sólo con su retórica, de qué lado están. B. BHUTTO, primera ministra de Pakistán entre 1988-1990 y 1993-1996, dirige el Partido Popular de Pakistán Traducción: Juan Gabriel López Guix A continuació podeu visitar el WEB OFICIAL DEL PPP http://www.ppp.org.pk/ i el WEB OFICIAL DE B. BHUTTO http://www.benazirbhutto.org/ [@more@]