Atenció! Aleix Vidal Quadras torna a l’atac! El que fou màxim dirigent del PP de Catalunya, candidat número 1 del PP català a les últimes eleccions europees i actualment vice-president del Parlament europeu, sembla que estigui fent campanya, des de fa temps, per tornar a la política catalana criticant el seu propi partit. A continuació podeu llegir el seu últim article que ha escrit al seu bloc:
La tesis central que gobierna la estrategia de la actual dirección del PP catalán consiste en ejercer una oposición al nacionalismo precavidamente moderada en el contenido y en las formas para atraer a los sectores tibios del electorado de CiU, a partir de la hipótesis de que sus votantes tradicionales no les abandonarán debido a la rigidez de un mercado político en el que no hay oferta a su derecha.
Por otra parte, sus dos principales responsables, el presidente y el portavoz en el Parlamento autonómico, por razones de historia personal, de trayectoria social y de formación intelectual, no perciben a los nacionalistas como enemigos ideológicos, sino, a lo sumo, como adversarios dentro de un catalanismo transversal en el que ellos se ven a sí mismos como la rama razonable y los demás serían los radicales.
Por tanto, sus diferencias con el resto de partidos del Principado son muchas veces de matiz o de enfoque, pero casi nunca de fondo o de concepto.
Este planteamiento suave explica posiciones insólitas como la de manifestarse inicialmente de acuerdo con la Ley Audiovisual que prepara el tripartito, su rechazo público a los análisis de Jaime Mayor Oreja sobre la relación entre los objetivos de ETA y el nuevo Estatuto catalán o su extemporánea reclamación de una reducción del papel de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana en la cúpula de su organización.
En una intervención reciente en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, la representante del PP de Cataluña, la diputada autonómica Ángeles Olano, explicó a los estudiantes allí reunidos que el Estatuto vigente "aún tenía margen", pero que una vez decidida su reforma, su grupo no se oponía a la totalidad de la misma, sino a algunos de sus títulos que, entre otras cosas, "rompen la solidaridad con el resto de las Comunidades".
No se puede utilizar un lenguaje más cauto y menos beligerante frente a una monstruosidad jurídica y política como la elaborada por los nacionalistas con el fin de dinamitar la Constitución de 1978.
Esta voluntad de mantener lo que Josep Piqué llama la "centralidad" permite también comprender la actitud de prudencia mantenida por el PP de Cataluña durante el año y medio que duró el debate en ponencia de la reforma estatutaria.
A la salida de cada reunión, su representante, fuera Francesc Vendrell u otro diputado, o bien evitaba a la prensa o realizaba declaraciones de una blandura sorprendente.
El repaso de las hemerotecas de este largo período de gestación de una revisión constitucional de enorme envergadura sorprende por la pasividad de la formación política que, en principio, hubiera debido dar la voz de alarma con inequívoco vigor.
Semejante comportamiento era justificado por Piqué en Madrid con el argumento de que el acuerdo entre socialistas y convergentes no se produciría y ya que el asunto se iba a solucionar solo, era mejor adoptar un perfil plano y no incurrir en un desgaste inútil. Si esta aguda profecía era el fruto de un análisis equivocado o una argucia para evitar un conflicto que le resultaba incómodo suscita dudas razonables.
Ahora la plataforma Ciutadans de Catalunya, que animan Albert Boadella, Arcadi Espada, Francesc de Carreras y Xavier Pericay, entre otros, ha anunciado que su firme intención de convertirse en partido político para presentarse a las próximas elecciones autonómicas deriva de su constatación de que no existe en estos momentos en Cataluña ninguna opción electoral que combata de verdad al nacionalismo.
Lamentablemente, tienen razón. Por ello, es urgente que el PP catalán cambie de rumbo y le dé a su discurso vacilante una buena dosis de profundidad, dureza y rigor.
El nacionalismo identitario es, tras la desaparición del comunismo, la mayor amenaza a la libertad y a la paz que campa por el mundo. Esta corriente ideológica letal es impulsada en Cataluña por los integrantes del tripartito y por la federación que encabeza Artur Mas.
Para frenar su ofensiva hay que poseer un bagaje teórico y una firmeza ética considerables, y estar dispuesto a asumir riesgos y a soportar todo tipo de ataques e injurias. La técnica de cubrirse con un camuflaje que te haga aparecer como una variante edulcorada y temblorosa de la fiera a la que deseas derrotar provoca la desmoralización de los propios y el desprecio de los contrarios, además de ser el camino seguro hacia el fracaso.
[@more@]
Mare de deu, m’he kdat amb el penultim comentari… Clar, si no hi ha cap motiu per fotre els catalans, doncs ens el inventem. No hi ha comunistes??? Doncs carreguem contra els nacionalistes. La veritat, si volen fundar un nou partit de dretes a Catalunya, k ho facin i punto, jo no els penso votar.
Com pots veure, he passat bastant de comentar tot el que ha dit aksta persona xk realment m’ho passo per…
Aquí el que importa és deixar-se estar de nacionalismes d’una banda i d’una altra i treballar pels problemes de la gent, i això és el que fem al PPC. I de moment sembla que això a la gent li agrada perquè les enquestes diuen que el Partit Popular puja a Catalunya.