Article d’ANDRÉS VILLENA OLIVER a ELPLURAL.COM d’avui:
El ser humano, como consecuencia de su racionalidad y experiencia, suele mirar las rosas con un doble rasero. Sean del color que sean, éstas acostumbran a tener su tallo cubierto de espinas. Por ello, no es raro ver al hombre sujetar esta preciosa flor con una mezcla de respeto y admiración. Sin embargo, lo presenciado estos días podría hacernos pensar que la serpiente, un astuto animal, sería menos sensata que nosotros. La última estrategia de la oposición no es sino su siguiente paso (quizá más escandaloso) para obstaculizar lo que hemos venido a denominar el proceso de paz en el País Vasco.
Resulta interesante comprobar cómo los populares han utilizado el dibujo aparecido días antes en el diario Gara. Sabemos que Batasuna y ETA no están interesadas en que la negociación consista precisamente en un sencillo trámite. Hay muchos fanáticos en el País Vasco que perderían bastante con la desaparición de la organización armada, unida al fin del conflicto. Es relevante, en este punto, comprobar cómo el Partido Popular ha copiado el dibujo del diario vasco: podríamos estar ante dos extremismos (de signo contrario y bien diferentes) que coincidirían en una misma premisa: es necesario que el proceso no llegue a buen puerto y hay que ponerlo lo más difícil posible. ¿Qué perdería el Partido Popular con el fin de ETA? Esta pregunta puede darnos la respuesta a muchos de los más recientes acontecimientos.
La finalidad del sistema de democracia representativa es que, con la competencia entre partidos (como si de empresas privadas se tratara), la población perciba una serie de beneficios fundamentales. El problema es que, igual que Platón temiera la democracia como posible engendradora de demagogia, la leal competencia (con el reflejo en la colaboración de 1998) se ha tornado hoy en pura y salvaje confrontación.
El Partido Popular, asesorado por mesiánicos comunicadores y otros expertos, parece decidido a continuar con sus anuncios simplistas y apocalípticos, sin intención de recapacitar y convertir los fines en medios: que la toma de poder sea un paso para mejorar la vida de los ciudadanos y que la pérdida legítima de éste no los condicione eternamente. Lo consiga o no, el PP, sin saberlo, se encuentra también enroscado en la rosa, ignorando que esta flor, sea del color que sea, tiene, en su tallo, prominentes y legítimas espinas. Por su bien, las serpientes (una, dos, o las que sean) se retirarán antes del pinchazo.
[@more@]