Article de Jordi García-Soler a Elplural.com d’avui :
A unos cuatro meses de distancia de las elecciones autonómicas anticipadas –todavía está por ver si se celebran a finales de octubre o a principios o mediados de noviembre-, el panorama político catalán se presenta muy interesante. Sea cual sea el resultado de aquellos comicios y sea también cual sea el nuevo presidente de la Generalitat y la composición de su Gobierno, es evidente que en la vida política catalana ahora se cierra un ciclo histórico, el ciclo iniciado ya en los últimos años del franquismo y que se ha prolongado, por tanto, por espacio de cerca de cuarenta años.
José Montilla será, sin duda y en su calidad de nuevo candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat, la gran novedad en las próximas elecciones catalanas. No obstante, ni José Montilla ni ninguno de los otros candidatos de las principales formaciones políticas –Artur Mas por CiU, Josep-Lluís Carod Rovira por ERC, Josep Piqué por el PP y Joan Saura por ICV-EUiA- pertenece a la nómina de los políticos que figuraban ya entonces entre la dirigencia de la oposición democrática al franquismo, aunque casi todos ellos, tal vez con la única excepción del convergente Mas, militaban ya entonces en el amplio espectro político catalán de la época, configurado alrededor de la instancia unitaria de la Asamblea de Cataluña.
Durante las últimas décadas la vida política catalana se ha realizado casi siempre desde la complicidad personal de unos dirigentes que se conocían desde hacía años, a menudo con parentescos comunes y en no pocas ocasiones también con biografías muy similares. Ahora esto cambia y este cambio puede tener gran importancia, porque la política a menudo se basa también en las relaciones personales.
Más allá del reto que supone hacer frente a este cambio, se plantea ahora también la incógnita del recambio en la candidatura socialista. Y todo ello, además de las consecuencias obvias que tendrá en la política catalana, tendrá también repercusiones muy importantes en el conjunto de la política española. La larga sombra de José Luis Rodríguez Zapatero se dejará ver, sin duda alguna, durante la larga precampaña y campaña electoral catalana, porque del resultado de estos comicios dependerán también los apoyos parlamentarios y tal vez hasta la composición de su nuevo Gobierno, incluso después de las próximas elecciones legislativas.
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