Aquest és l’article que ahir va escriure Antonio San José a Elplural.com:
José Manuel Soria es un político canario del Partido Popular que cuenta con un asombroso parecido físico a José María Aznar López, hasta constituir una especie de sosias que él asume con indisimulado orgullo. Su gestión como alcalde de Las Palmas se basó en el establecimiento de una política de ley y orden que incluía el pago de billetes a los mendigos, muchos de ellos inmigrantes, para que recalaran con su pobreza en Madrid y así dejaran limpio el centro de la ciudad.
Ahora asume la presidencia regional del PP en las islas y además ostenta la presidencia del Cabildo de Gran Canaria, cargos desde los que hace méritos emulando a su ídolo en la actividad de hacer declaraciones irreflexivas tan desmesuradas, torpes y fuera de tono, que las convierten en un conjunto de sandeces que parecen destinadas al consumo interno del núcleo duro del partido para que le tengan en cuenta en los momentos de gloria y esplendor electoral.
En estos días navideños de villancicos, turrón, concordia, fraternidad y buen rollito, el señor Soria declaraba en su tierra lo siguiente: “José Luis Rodríguez Zapatero va a pasar a la historia como lo peor que le ha ocurrido a la democracia española después de Tejero”, y añadía “Tejero se la quiso cargar con un golpe de Estado y el señor Zapatero se la quiere cargar dando pábulo a algunos para que la rompan por un lado y la rompan por el otro”.
Quizá este lindo olvide que aquel teniente coronel golpista llegó al Congreso de los Diputados con las armas en la mano y que Zapatero lo hizo aupado por los votos de once millones de ciudadanos y armado únicamente con sus ideas sometidas al marcaje democrático de la oposición. En cualquier caso declaraciones como ésta sitúan al personaje en un peligroso terreno de sinrazón que le alejan del sendero de centro que proclama, pero no practica, su líder Rajoy. Naturalmente que Soria puede y debe discrepar del presidente del Gobierno que milita en un partido que es su principal adversario político, pero todo tiene unas normas, unos cauces y un lenguaje que separa al político con mayúsculas del botarate aficionado. Y lo peor es que tras decir tales exabruptos nadie de la dirección nacional del PP le ha llamado al orden ni le ha instado a cambiar su lenguaje y la forma de hacer oposición. ¡Toma centrismo reformista!
Otrosí: Ya que hablamos de Canarias. Durante una hora, en la madrugada del 1 de enero, hay cientos de miles de ciudadanos, los residentes en las islas, que aún viven en el año anterior mientras los peninsulares celebramos la entrada en el nuevo. Tan sólo sesenta minutos después también cambian sus calendarios. Desde siempre, TVE había retransmitido, para toda España, las doce campanadas canarias como una forma de educada gentileza hacia un colectivo de ciudadanos que viven a 2.500 kilómetros de distancia. En este 2006 la televisión pública, que está, se supone, para hacer país, ha pasado olímpicamente de tal circunstancia y a la hora en que Canarias cambiaba de año, continuaba en pantalla, como si tal cosa, con su horrendo programa especial. La torpeza del equipo de programación de Prado del Rey sólo es comparable a la escasa sensibilidad autonómica que demostraron con su actitud. Y luego hablamos de cohesión territorial…
[@more@]