Article d’Antonio San José a ELPLURAL.COM d’avui:
Aquí está otra vez. La vemos asombrados, la sufrimos y nos produce una horrorosa vergüenza ajena ante la imagen que estamos ofreciendo dentro y fuera. Es la España más siniestra, la de la caspa y la seborrea, el odio cainita, el insulto y la descalificación permanente. Aquí, como decía el poeta, no se salva ni Dios… lo mataron. Vivimos tiempos de enfrentamientos tan crueles como espurios que persiguen fines non sanctos bajo una apariencia de oposición dura al Gobierno. Afortunadamente ya sabemos que se puede engañar a unos pocos todo el tiempo y a todos durante un poco de tiempo, pero es imposible hacerlo con todos, todo el tiempo.
Alguien debería pedirle responsabilidades al alma kamikaze del Partido Popular, a aquellos que están dispuestos a morir matando porque su futuro político es perfectamente descriptible. Son quienes han trazado la estrategia del cuanto-peor-mejor, los irresponsables que siembran dudas como vientos en busca de tempestades que “entierren a Zapatero” (la frase es textual). A estas alturas no resulta decente ni digno jugar así con sentimientos, tergiversar la realidad y utilizarlo todo para los propósitos propios sin la aplicación de la más mínima ética.
Resultó repugnante la manipulación de la polémica concentración de la AVT el pasado sábado en Madrid. El PP podría haber convocado el acto sin escudarse en la bandera que sostiene un personaje tan inefable y atrabiliario como Francisco José Alcáraz. Hubiera sido más coherente. En lugar de eso, se utilizó el acto para intentar sabotear una esperanza de paz que no debe verse frustrada por quienes parecen no querer que todo acabe bien ante el temor partidista de que el éxito se lo apunte Zapatero. Si el proceso desemboca en buen puerto el triunfo será de todos, de cada uno de los ciudadanos y de la sociedad de este país en su conjunto, también, que no lo duden, de la oposición. Claro que hay que respetar, honrar y recordar a todas las víctimas (a todas, por cierto, no sólo a las de la AVT), pero un Gobierno tiene la obligación de pensar y preocuparse por las posibles próximas víctimas, para que, simplemente, no se produzcan, no existan.
La apropiación del dolor y el uso torticero de la sensibilidad de los afectados por atentados de ETA se revela obsceno e innecesario. El volver a plantearse ¿quién ha sido?, en relación con el 11-M es una prueba palpable de que si la AVT escribe al dictado del PP, el principal partido de la oposición lo hace bajo las órdenes de algunos medios de comunicación que parecen manejar a su antojo la deriva del equipo dirigente de Rajoy. Sólo escuchar al líder popular, al día siguiente de su fallida intervención parlamentaria en el debate de la nación, en la radio del santo oficio recibiendo las admoniciones de su locutor estrella y del director del diario de la mochila, ya resultaba algo tan sintomático como sobrecogedor.
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